jueves, 10 de enero de 2008

EN TORNO A LA IGLESIA

La Constitución española, para bien o para mal, permite que los españoles tengan libertad de expresión... eso permite a cualquier miembro de la curia española a expresar aquello en lo que crea sin más límite que el que marcan las leyes y su propio sentido común. Sin embargo, la actitud "papal" es un tanto diferente, pues si bien tiene un peso moral más o menos reconocido, el Papa no deja de ser el Jefe del Estado de un país extranjero, en este caso El Vaticano y NO debería de interferir su política en los asuntos de un país que no fuera el suyo, en este caso España, al que se le supone que tiene libre decisión sobre sus asuntos internos.
Sin embargo es complicado hacer entender a aquellos que han tenido una participación política durante muchisimos siglos en la historia de España (y normalmente de forma negativa), que sus días de gloria han pasado al olvido y que afortunadamente su postura moral, aunque respetada, no debe porque ser obligatoriamente seguida ni incluso considerada.
Los poderes del Estado son tres, el legislativo, el ejecutivo y el judicial y por muchas vueltas que he dado a la Constitución no he encontrado el eclesiastico por ningún sitio.
Entiendo e incluso respeto la idea de que bajo el rito católico los homosexuales no puedan casarse, que el divorcio esté penado y que el aborto no sea ni considerado. Hasta este punto perfecto... pero en lo que se refiere a bodas civiles, divorcios civiles y abortos para gente no creyente... ellos no tienen nada que decir, no son determinantes ni la verdad absoluta que emerge desde las tinieblas.... Su religión, a la que hay que respetar como al resto, no tiene más peso que la hawaiana, la congoleña o la del sur austral... Son ritos, y con sus ritos pueden hacer y deshacer lo que quieran, más no tratar de interferir en el Estado...

No hay comentarios: